lunes, 12 de enero de 2009

“Ojo por ojo, todos ciegos”

Madrid. Enero 2009
Ante verdades tan evidentes como esta frase de Gandhi nos empeñamos en fabricarnos una ceguera tan obtusa que disfrutamos dándonos cabezazos contra la pared cuando ello nos permite mantener intactas las falsas referencias con las que nos identificamos.
Combatir el odio con odio sólo engendra más odio y Einstein lo sabía muy bien: “Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: la paz”.
No estamos educados en la resolución de conflictos que busca herramientas distintas de aquello que ha originado la diferencia, y damos vueltas, con las anteojeras bien ensambladas ya en nuestra genética, en una rueda que nunca parece parar.
Si de verdad queremos salir del atolladero, no debemos dar más aliento a la violencia y al odio tratando de combatir guerras grandes y pequeñas desde el resentimiento que nos generan, dejemos de concederles ese poder. Una presencia que irradia paz es mucho más eficaz. Orientemos nuestros esfuerzos en lo positivo e intentemos mantener nuestra frecuencia de amor para disolver lo negativo.

2 comentarios:

Cesar dijo...

Estamos de acuerdo.

La no violencia me parece un sabio planteamiento.

Saludos desde Lavapies.

Chechostone

B. en lo alto de la colina dijo...

Gracias por estrenármelo!