miércoles, 30 de diciembre de 2009

martes, 29 de diciembre de 2009

miércoles, 23 de diciembre de 2009



El eterno afterhoursPara no dejar de alucinar.


martes, 22 de diciembre de 2009

miércoles, 16 de diciembre de 2009

miércoles, 9 de diciembre de 2009





Receta de felicidad exprés:
1. coger un kleenex bañado en lágrimas.
2. cortarlo íntegramente en pedacitos de aproximadamente 5x5 mm.
3. sostener el montoncito resultante con las dos manos en forma de cuenco.
4. proyectarlo de un impulso por encima de nuestras cabezas a modo de confeti.

jueves, 19 de noviembre de 2009

martes, 3 de noviembre de 2009

miércoles, 28 de octubre de 2009

martes, 27 de octubre de 2009

Mi poética
Es géminis, como yo. No sé de qué humor trazará mis estrofas el lunes. Observaré su andar voluble, espontáneo, sobre un nuevo blanco que sabrá suyo. Tallará su contoneo entre mis manos, y éstas moldearán su cintura, gruesa o de avispa, a la medida exacta de sus deseos. De su voz saldrán lamentos, carcajadas, suspiros, alondras, hechizos en cascada, insomnio. Y yo cederé a su capricho alado, que siempre logra aliviar el peso inútil de unos hombros rendidos. A veces es tosca y descarada, frotaría esa lengua con litros del rocío de abril, que lava más blanco. Otras, entona una canción tranquila y se encarama a una estrella para mostrarme el lenguaje sereno de la espuma. No obedece a normas de prudencia o decoro: baila desnuda sobre mesas y charcos aireando secretos que sólo ella conoce de mí y cubre de migas de madalena su torso para que mis palomas nunca mueran de pena. Descifro su perfume, si asiente, al caer la tarde: juego, saberes viejos, tréboles de aire, silencio, en una aleación que lleva un compás tarareado. Cuando no lo hago, el orgullo es el que atiende al rumor herido y puede alejarse días enteros: desierto, rabieta de silencios, ausencia, astucia que apunta a mi escucha distraída, tormento. Por suerte siempre acaba volviendo para llenar de vida, como un pájaro el cielo, mis palabras.

martes, 20 de octubre de 2009

En mi primera semana de vida, mi padre me enfundó en una gruesa manta de lana y compró un radiador portátil para que por nada del mundo me fuese a enfriar. Todo bien salvo por los casi cuarenta grados de temperatura que anticipaban el caluroso verano que llegaba. Desde entonces siempre tengo calor. Por ello me pregunto si además del famoso “capital solar”[1] que traemos incorporado de serie en nuestra programación, poseemos un “capital calorífico[2] limitado que vamos agotando a lo largo de nuestra vida en cada exposición a las temperaturas altas y yo lo malgasté en buena parte nada más empezar la mía. Y luego, claro, hay que tener en cuenta que cada verano, cada sauna, cada rato frente a la chimenea escuchando el crujir de las llamas, cuenta. Lo pienso y me pongo mala: ¿Debo lamentar todos los humeantes baños de espuma que no hayan sido estrictamente necesarios? Y si me pongo a sumar todas las horas que he pasado junto al horno calentando pizzas me temo que debe quedarme muy poco de este capital, así que ya puedo ir tomándome en serio lo de racionar mis reservas o en breve tendré que mudarme a Alaska. Además, hay algo que debo confesar: suelo asarme de calor con gran facilidad pero (y es que la contradicción gobierna mi vida) disfruto muchísimo, por ejemplo, sumergida en una bañera calentita mientras dejo correr agua ardiendo hasta que gradualmente la mezcla alcanza una temperatura en la que sería imposible meter la punta del pie de buenas a primeras sin este proceso de aclimatación. Esta práctica te deja completamente sedada de fuera a dentro: la piel, los músculos, los órganos, la respiración, los sentimientos y hasta los pensamientos, es como quedar suspendida fuera del tiempo. De repente no aguanto más y me tengo que salir de golpe, hasta después de unos minutos no se me pasa el sofoco. Más de una vez he intuido que a la larga estas cosas te acaban pasando factura pero hay placeres que no puedo evitar, quizás sea algo caloréxica. Sí, por que no asumir mi condición: soy caloréxica y calorfóbica a partes iguales y en ocasiones hasta de forma simultanea, algo así como una bipolar del calor. Volviendo a mi infancia: ahora todo encaja perfectamente, aquellos episodios de fiebre alta, semana tras semana, durante mis primeros cuatro años de vida, nada tenían que ver con unas anginas persistentes como los médicos hicieron creer a mis padres. Sin duda se trataba de una vía de escape para un volumen de calor acumulado que no cabía en un cuerpo de tan pequeñas dimensiones. Mi organismo, para combatir la intoxicación térmica, actuaba más o menos como lo hace un volcán. Por suerte nunca llegué a explotar, aunque las que pagaron el pato de tanta ignorancia médica fueron mis amígdalas ya que me las acabaron extirpando, en contra de mi voluntad, nada más cumplir los tres años. Por otro lado, creo que aquella también ha debido ser la causa de mis frecuentes sonrojos, mis mejillas aún se encienden como soles incandescentes al mínimo escenario embarazoso. En mi adolescencia evitaba vestir con tonos rosas porque se decía que el rojo y el rosa no pegaban (nunca me atreví a quebrantar esta máxima ni la prohibición de llevar calcetines blancos) sin embargo ahora encuentro que son colores perfectamente combinables y trato de sacar el máximo partido estético de este padecimiento. Sólo espero que los excesos de toda una vida no me acaben produciendo un tumor climático porque las metástasis atmosféricas internas deben de reproducirse de forma casi inmediata. ¿Reduciría las probabilidades de enfermedad hacer curas periódicas de frío, por ejemplo, metiéndome unas horas al mes en un lago helado? Aunque dicen que tanta ducha y tanto baño no es bueno para la piel ¿seremos solubles en agua? Me pregunto entonces si también contamos con un “capital acuífero[3] que consumimos a lo largo de los años en cada contacto con agua hasta poder llegar a disolvernos y desaparecer.

[1] El numero de horas que un individuo puede exponerse al sol durante toda su vida [2] El numero de horas que un individuo puede exponerse al calor durante toda su vida [3] El numero de horas que un individuo puede exponerse al agua durante toda su vida

martes, 29 de septiembre de 2009

Test

rLas cosas del suelo no se cogen

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aLas cosas del suelo sí se cogen

sábado, 25 de julio de 2009

miércoles, 22 de julio de 2009

jueves, 16 de julio de 2009

Breaking news

Por fin he conseguido solucionar el problema, ya podeis participar en el blog sin volveros locos en el intento, todo vuestro..

miércoles, 15 de julio de 2009


asdfgadfg "Save the full moon" generation

martes, 14 de julio de 2009

martes, 5 de mayo de 2009

Convivencia en equilibrio...
zzzz

En este río ni el agua apaga el fuego ni el fuego evapora el agua. Ambos elementos, de naturalezas e intereses aparentemente irreconciliables, lejos de anularse o de perder su identidad en el contacto, respetan la manifestación en plenitud del otro y se potencian mutuamente. La fuerza del sol ilumina las aguas haciendo perceptible su belleza y sus matices de color y el agua aumenta, con su efecto lupa, la visibilidad de los encantos del sol en una sinergia perfecta.

En esta ocasión, el agua y el fuego juegan con sutileza y se susurran piropos al oido.

lunes, 20 de abril de 2009

Aquí me encontrareis...
"Por las calles de Madrid, cien dibujantes dispuestos a ‘sanar’ a quien lo desee a través de su arte, armados tan sólo con una mesa, dos sillas, papel y rotuladores, y muchas ganas de charla.. Porque ya es hora de que, por una vez, un desconocido nos atienda y escuche porque sí, porque quiere, en el metro, en el ascensor o en plena calle y, además, nos entregue un pequeño detalle".

¿Cuerdo = con cuerdas?

Abriendo mi mente a nuevas lógicas comerciales

Delante de una fachada blanca del pueblo de Zahara, a unos cincuenta metros de la playa, una niña de alrededor de ocho años guiñaba sus ojos al sol del mediodía desde una silla de plástico, mientras su hermano, que no debía pasar de los cuatro, saltaba una y otra vez al asfalto para acabar sentándose de un brinco en el borde de la acera. Vendían conchas pintadas que exponían sobre dos cajas de cartón dispuestas boca abajo. Sobre una de las cajas había ocho conchas de colores y una hoja de papel que decía “conchas de la suerte” y sobre la otra caja exhibían un número similar de conchas de colores pero sin alusión alguna a la cualidad de atraer la buena fortuna.

-¿Unas conchas son de la suerte y las otras no? -Pregunté con cierto desconcierto. La niña hizo un gesto afirmativo con la cabeza sin despegar la espalda del respaldo de la silla -¿Y por qué vendes conchas que no dan suerte junto con otras que sí? porque me imagino que nadie querrá comprar las que no traen suerte - dije.

-Porque unas son de la suerte y la otras no – contestó con una naturalidad rotunda y serena.

-Verás - volví a insistir no sé si tratando de convencerla yo a ella o de que ella me convenciese a mí - necesito diez conchas de la suerte para regalar y en esta caja sólo tienes ocho ¿No podrías hacer algo para que estas otras también fuesen de la suerte?

-No, de la suerte solo tengo éstas de aquí - afirmó sin mostrar el más mínimo signo de dubitación mercante ante mi propuesta.

Me alejé de allí con las ocho conchas de la suerte en el bolsillo, sintiendo mi cerebro desencapsulado y esponjoso, y con una sensación de alivio al haber vislumbrado, por unos minutos, un mundo de mentes sin corsés construido sobre nuevos paradigmas de satisfacción.

miércoles, 15 de abril de 2009

Renovación

Nada como la luz y el viento de Cádiz para hacer la colada..

martes, 14 de abril de 2009

dg y por fin, el espacio

df

en blanco. fwqsegf

lunes, 13 de abril de 2009

Maestra de vida

Advertencia: la disposición visual del texto de esta entrada es desestructurante por lo que puede causar irritabilidad en personas amoldadas a esquemas vitales rígidos.

sábado, 28 de marzo de 2009

Para eficiencia la de

la Tierra ¿No lo tenemos

todo para empezar de nuevo? mira esto

viernes, 27 de marzo de 2009

Píldora de autosanación nº2:

Exposición al telediario con factor de protección +50

Evitar la exposición a la tv en las horas de mayor contaminación miedítica. De no ser posible se recomienda el uso de pantalla total en el cerebro durante la exposición y de un buen afternews a continuación para paliar la agresión celular sufrida (un paseo a la luz del sol, unas risas de cañas con amigos o escuchar "viva la vida" de Coldplay te ayudarán a volver a sintonizar con tu frecuencia de alegría).

jueves, 26 de marzo de 2009

Píldora de autosanación nº 1:

El suspiro

Infalible sistema de drenaje para expulsar penas y demás porquería tóxica incrustada en el corazón.

Administración: en dosis de enérgicas "haaaaaa"s a cualquier hora del día.

Contraindicaciones: no se han descrito.

Interacciones: puede interferir en los procesos de adicción al victimismo.

martes, 24 de marzo de 2009

オレンジ色

El invierno ha emigrado,

en un vuelo circular,

a un lugar donde los pájaros

no despierten su silencio en blanco y negro.

Aprovechando su ausencia

pinto mis uñas del color de las pasiones suaves.

asdf

domingo, 8 de marzo de 2009

RITMO DE VIDA

Mientras Tanja y yo esbozábamos, a sorbo de Martini rosso, la posibilidad de organizar en enero una escapada al festival de música de Essakane, cerca de Tombuctú en Mali, las imágenes estereotipadas que mi mente elaboraba sobre lo que podría consistir esta experiencia en el desierto (camellos, turbantes, 4x4, relec…) padecían la constante interrupción de algunos recuerdos relámpago, que emergían de mi inconsciente como la representación visual de lo que en esencia había supuesto para mí mi primer viaje a África occidental siete años atrás.

Sara se incorporó a la conversación después de comprar tabaco y mientras Tanja le ponía al día sobre nuestros planes, decidí dejarme transportar por el flujo caprichoso de unos recuerdos, a los que durante años había dado la espalda por formar parte de una fase caducada de mi vida, y a los que había ido sustituyendo, sin echar la vista atrás, por una cadena de sucesivas nuevas experiencias.

Mi turbación fue grande al descubrir que no había un hilo secuencial de lo vivido por el que dejarme conducir. Ni siquiera el intento deliberado de hacer memoria me llevaba más allá de las pinceladas que deambulaban de forma espontánea por mi cabeza. No encontraba un recorrido por el que hacer discurrir mis recuerdos. No había marcha adelante o marcha atrás, un hilo conductor, un principio o un final. No había una historia, sólo imágenes imprecisas y sensaciones sutiles. Las mismas que habían saltado como pulgas ante mis ojos, entorpeciendo mi conversación, unos minutos antes. ¿Por qué no lograba hacer crecer los trazos de esos recuerdos para construir una sucesión lógica de acontecimientos, un relato coherente y lineal de ese fragmento de mi vida? Al fin y al cabo mi inmersión en profundidad aquel verano en el contexto en el que me encontraba me había llevado sin pretenderlo a vivir una experiencia única de libertad.

No sé de qué me sorprendía, aquellas historias debían andar por algún lugar de mi cerebro pero de sobra sabía que nunca me he identificado con los sucesos concretos que conforman lo que ya considero pasado. Cumplieron, en su momento, la función de ir moviendo la rueda de una evolución pero sólo eran la piel de algo más profundo, de una esencia, que es la que había extraído para perdurar en mí de una manera más o menos consciente, y la esencia no tiene recorrido simplemente es.

Llegué a un acuerdo tácito conmigo misma. Todo estaba bien así. A retales. Un collage de impresiones que no necesitaban encadenarse a un entramado mental más denso en el que ya no me reconocía.

La débil brisa nocturna en un terrado. La elegancia de la hospitalidad sincera. Una fiebre liberadora. Los pies descalzos sobre la arena. El sudor preso bajo una mosquitera. La dignidad del que comparte a corazón abierto. La euforia musical en el tráfico. El ritmo de una respiración en calma. La luz del atardecer festejando la vida en la calle. La exuberancia de una sonrisa. La fuerza de la lluvia a media tarde. El sol arrancando la piel del que le niega el paso. La calidez nocturna bajo el cielo de una isla. Retazos de vivencias con una cadencia que me acercaba a la verdadera naturaleza de lo humano y que me llevó a perder, sin saber cómo había llegado a ese punto de mi existencia, el cordón umbilical que había mantenido en pie, durante más de veinte años, mi escéptico vínculo con unas estructuras de vida a las que había estado confinada con gran incomodidad y tristeza, y de las que me separaba un enorme foso de incomprensión.

El caminar pausado de aquellos hombres, como sometido a una fuerza de gravedad más leve, me sumergía en una apacible experiencia sensorial. En cada paso, con cada gesto, desplegaban una armonía que daba un brillo ligero a cada célula de su cuerpo. Sostenían a sus hijos en brazos con la naturalidad de lo que no tiene contornos definidos, como si sus cuerpos se fuesen moldeando y redefiniendo con cada movimiento. Una visión bien lejana de los movimientos afilados, planos, en bloque, que se acostumbran a ver en occidente, y que no son más que el reflejo de una rigidez en los esquemas de pensamiento y de vida que no está en sintonía con el ritmo natural de la existencia.

Nunca antes, a pesar de haber viajado bastante, había experimenado aquella libertad tan absoluta, tampoco después he vuelto a reencontrar la misma sensación. Quizás el impacto de la propia desnudez sólo se vive una vez, como el nacimiento, aunque después ya nada vuelve a ser lo mismo, se ha abierto una puerta que siempre está esperando a ser cruzada.

martes, 24 de febrero de 2009

viernes, 20 de febrero de 2009

lunes, 16 de febrero de 2009

El aprendizaje de la mirada

Seducción en un polígono industrial.. qwe

r kky qwr

lunes, 9 de febrero de 2009

Paseo de noche

Llueve fuera aunque mi almohada silencie ese murmullo con su vuelo extendido. Me dejo ir y pierdo en un instante el rumor de las nubes llegando al otro lado con la piel seca y los huesos calados. Estornudo con la fuerza que me da el viento y con la excusa de un siglo de silencio y de torbellinos enredados. La luna me mira...y yo miro al suelo con sonrojo. Tropiezo una y otra vez con las brechas del asfalto porque estoy hecha de la pasta que atraviesa selvas y volcanes. Y la luna vuelve a mirarme. No escapo al aullido de su noche iluminada, ni a su brisa ligera, ni a su olor a tierra mojada..., y trepo por los lazos que su reflejo teje en mi alma. Sonríe extendiendo su aliento por la ladera mientras me guía entre cumbres de incienso y mares en vela. Y me envuelve en violines de aire, al compás de su baile, dejando un rastro de seda. Y yo la miro, mientras alumbra al ermitaño del camino, y la miro en el acantilado, endulzar el salto del desengaño. Corona mis noches su danza guerrera con locos, ninfas, mareas... mientras arroja al mar cuerdas de plata para llenar de barcas las orillas de los que esperan, y sueñan, al alba.

miércoles, 4 de febrero de 2009

...y que corra el vino

El día de hoy en el calendario maya (sello del Humano Magnético) nos invita al triunfo sobre la autolimitación. Es tiempo de soltar viejas creencias y tomar el impulso de ser gigantes. Porque las excusas sobran.

¡Feliz cumpleaños mamá, brilla como sólo tu sabes hacerlo!

dfg

viernes, 30 de enero de 2009

Haiku del reencuentro

vbxc

Que dulce el aire

que levanta esta noche

mi falda.

nvbn

domingo, 25 de enero de 2009

Vientos de cambio

Remolinos de bolsas y hojas de periódico se enredan a latigazos en las ramas desnudas del invierno. Huele a temporal y a catarsis. Estos días el viento ha removido a su antojo el grito ahogado en la costumbre y ha dejado al descubierto las entrañas malheridas de la ciudad. Ira y tristeza, sin presa de contención, en un baile de máscaras despojadas. El barrido levanta polvareda añeja, y el aire, preso de melancolía, golpea cristales en un vaivén desesperado mientras aguarda el son templado de la luna nueva. Escucho el latido descompasado que arrastra y es insoportable. Quiero gritar, llorar, vomitar el desgarro de mi alrededor. Un hombre invade un palmo de mi asiento suburbano arrinconando mis límites enfermos. Me irrita sin proporción y me cuestiono si sólo he dado vueltas en un camino que me ha devuelto a un punto de partida ciego. Cierro los ojos y descubro que es sólo el soplo de lamento ajeno agitando un malestar al que tengo que mirar de frente. Es tiempo de iniciar un camino sin fisuras y a salvo de los cambios de tiempo.

lunes, 19 de enero de 2009

Para tí este cielo

Para tí que cargas la huella de una fractura que ahora vistes de gala inerte. No en el rostro, ni en los gestos, ni en las palabras, ni en el tono, creo que ni siquiera en las acciones, sino más dentro, pero que pincha. Para tí que no sientes el frío ni el calor, la vida ni la muerte, pero que sientes tan dentro el frío, el calor, la vida y la muerte de lo que nunca desmontará tus sueños. Para tí que entregas sin prudencia tu corazón a un gato y no te importa enredarte en los lazos que tejes con su ovillo, pero cedes corazas a lo que puede volar con la excusa de que tu eres el pájaro. Para tí que has renunciado a los caminos verdes que ya no crees tan verdes ni tan caminos. Para tí que alojas úlceras de vacío en un plexo maltrecho y astillas domadas en un pecho desierto, al abrigo de cualquier brisa cálida, incluida la tuya...

viernes, 16 de enero de 2009

Paraguas para tormentas internas






Hoy:
se me ha explotado un boli en las manos
fundido una bombilla al encender la luz
caído la tapa del zapato
perdido la conexión a internet
apagado el móvil en mitad de dos conversaciones
no me encienden los mecheros (llenos de gas!)
y por más que busco no encuentro la cacerola de los espaguetis ¿?

Me detengo en medio del remolino y de reojo observo que mi sombra me saca ahora dos cabezas. Se sabe como nadie los trucos para sacarme de quicio. Visto mis pies de roja decisión y salgo a desandar con cada paso las secuelas del banquete que me ha sonsacado con malas artes. Se agarra a mis mandíbulas pero decido esquivar sus trampas ratoneras y entregarme a una voz que me susurra “confía..” mientras le van encogiendo las piernas “confía…” hasta que se le hace difícil seguirme “confía…” por el sendero en el que ahora camino...